Hace mucho que no pensaba en tí como algo más que un amigo. Últimamente todo era: ¿dónde estará? ¿Qué hará? ¿Querrá que se acabe todo aquí?
Anoche sorprendentemente quedamos despues de cuatro o cinco meses. Y como siempre, todo seguía igual. Tambien, como siempre, quería estar sola contigo, hablar (de verdad, sólo eso), saber qué pasaba por tu cabeza este tiempo, saber qué tal va todo...pero siempre hay gente que quiere estar contigo tambien. La mayoría de días estoy sola, cuando quedo contigo, aparecen mil personas dispuestas a pasar el rato conmigo.
Y bueno, por eso lo que mejor recuerdo de anoche fue cuando estuvimos hablando fuera de la fiesta, solos. No sé si yo me tirabas indirectas y yo te las devolvía o estaba sólo en mi cabeza, pero me gustaba ese juego, y a tí no es que te disgustara mucho porque lo seguiste, incluso después dentro.
Me acuerdo cuando querías pagar la bebida y yo no quería. Me diste el billete y yo lo cogí para devolvértelo y no querías cogerlo. Creo que te dije que lo cogieras, porque no quería tener que meterte las manos donde no debía, y tú me contestaste escondiendo las manos y diciéndome algo así como que si tenía miedo de hacerlo. ¿Cómo me puede gustar tanto ese juego? Eso es lo que me vicia de tí, estar pero no estar. Casi prefiero eso a tener una relación demasiado seria.
Y aquí me tienes, echándote de menos, porque parece que ayer ya cumpliste tu buena obra del mes, y vamos a estar otro tanto tiempo sin volver a vernos o quizá, a hablar.
Me había traido un vestido nuevo para estrenarlo hoy si... Y se va a quedar en el armario, no pienso usarlo con otra persona, o quizá sí, pero hoy no. Hoy estaba reservado, y has anulado la reserva en el último momento.
Estás ahí y no me atrevo a hablarte, tampoco tú lo haces...creo que eso me tiene peor.
¡¡¡Por favor...dime algo!!!